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lunes, 25 de mayo de 2015

TITANIO





– Sí – dijo Amanda –, soy de titanio. Tantas veces me han hecho daño los hombres que ahora soy indestructible. Sé que algún día vos también me vas a disparar, pero no te tengo miedo.

– Yo nunca te voy a disparar – dijo Lucas.

– No importa si lo hacés, porque no podrás dañarme.

– Pero yo no quiero hacerte daño, Amanda.

– Hagamos una cosa, Lucas; disparame, quiero que lo hagas y veas que soy a prueba de balas.

La mano de Lucas temblaba por los nervios. Poco a poco levantó el arma y apuntó directamente al corazón de Amanda. Puso su dedo en el gatillo, pero se detuvo:

– No quiero hacerlo. No me obligues, por favor.

– Disparame – dijo ella – ¡Vamos!, ¡soy de titanio!, ¡soy de titanio!

Amanda cerró los ojos y, con una placentera sonrisa, disfrutó de la luz solar en el rostro. Lucas disparó, pero la bala rebotó y le pegó a él justo en el corazón. Cuando Amanda abrió los ojos, Lucas yacía muerto a sus pies.


43 comentarios:

  1. Hola Federico! Como siempre muy bueno tu relato. Sera Amanda la reencarnación de Doña Barbara la devoradora de hombres de Romulo Gallego?,

    Sabes que a mi juicio representa muy bien todo el odio que guarda el genero femenino hacia los abusos cometidos por el genero masculino desde los siglos de los siglos, y en verdad es asi como muchas veces actuamos, con una dura coraza, tan afectadas y acostumbradas a sufrir que incitamos sin darnos cuenta a que ese sufrimiento siga para poder justificar el que los sigamos odiando aun hayan cambiado y hayamos logrado muchas cosas, pero nuestro propio veneno nos hace mas daño que el que nos hicieron ellos, por eso cada dia seguimos perdiendo terreno en un aspecto de la vida, en el principal, aunque aparentemente lo hemos ganado no es asi, para esto hemos tenido que transformarnos y revestirnos de Titanio. Lamantablemente las mujeres no volveremos a ser la belleza de ser que eramos, a menos que dejemos el odio y la venganza fuera de nuestra memoria genetica femenina.

    Fuera de todo este entramado de ideas que la imaginacion me juega, tu realto es excelente y como siempre no deja de sorprenderme pues no me esperaba el final.

    Mi ser te felicita.

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    1. Muchísimas gracias por tu reflexiva lectura y por dejar tu comentario, Harolina.
      Muy interesante tu reflexión, me gustó sobre todo lo de la costumbre que busca una justificación para poder seguir odiando.
      Me alegra que te haya gustado y valoro la felicitación de tu ser.

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  2. Muy bueno Federico!! Me encanta como has escrito el final!!
    Un saludo ;)

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    1. Muchas gracias, Agustín. Me alegra que te haya gustado :)
      Un saludo!

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  3. Esta vez también me has sorprendido de lo lindo. ¡Qué perfidas pueden llegar a ser algunas mujeres o humanoides femeninas! Es realmente original, lo he disfrutado de manera intensa y la verdad es que nunca acierto con la predicción de lo que va a ocurrir...y eso me encanta. ¡¡¡Genial, como siempre!!!
    Un abrazo

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    1. Me hiciste sonreír con lo de "humanoides"; es cierto, el relato no es necesariamente sobre humanos :)
      Me alegro de haberte soprendido y de que te encante, Marisa.
      Abrazo!

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  4. Magnífico relato. Con el corazón es mejor no jugar. Siempre sale alguien herido. Un abrazo.

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    1. Te agradezco el comentario, María. Muy buen consejo :)
      Un fuerte abrazo.

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    1. Muchas gracias por la visita y el comentario, Oscar.
      Un saludo!

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  6. Hola Fede.
    Me gustó.
    Tu protagonista sucumbe ante los deseos de quien se creé a prueba de balas, con un resultado trágico e inesperado.
    Un micro impactante y un final que congela la sangre.
    Un gran abrazo.

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    1. Me alegro de haberte congelado la sangre, Lucía.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Otro gran abrazo para vos.

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  7. ¡Jum!
    Federico...
    Me deja un regusto amargo tu relato... Que, por cierto, ¡es Super Bueno! ;)
    Tristeza, esperanza, amor y desamor se mezclan en cada Palabra... El Titanio que envuelve a los que les han roto el Corazón, que desean que se invencible, que nada más pueda dañarles... Y, después, el efecto contrario... El que no quiere lastimar y, al final, lastima queriendo, para terminar con su propio Corazón hecho añicos...
    Hay algo que no dejo de preguntarme... ¿Por qué Lucas apretó el gatillo? Si tanto la quería, nunca debió hacerlo, por mucho que Amanda se lo implorase...
    ¡Besitos! ;)

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    1. Es una buena pregunta, Campanilla. Quizás él quería hacerla feliz e hizo lo que le pidió, o le ganó por cansancio.
      Me alegro de que te haya parecido super bueno y de haberte dejado ese regusto; a mí también me da pena la muerte de Lucas.
      Besos :)

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  8. Micro directo a la acción. Parece una alegoría de una relación que acaba con el más débil. Muy bueno.
    Un abrazo

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    1. Muy interesante lo del más débil, es un modo de verlo.
      Muchas gracias por el comentario, Yolanda.
      Abrazo.

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  9. Federico,
    Estoy de acuerdo con Campanilla Feroz, tu relato me ha dejado una sensación de tristeza.

    Ella que sufrió y sufre y él que por quererla le hace caso y acaba muerto. Me llena de dudas y preguntas. ¿Es este el triste destino de los que quieren demasiado, de aquellos que por complacer a quien aman, acaban haciendo lo que no quieren hacer y resultan muertos o heridos. O incluso, recordaba aquello de que el odio acaba lastimando al que lo posee, que es prisionero de su dolor y nunca puede perdonar.

    Como siempre sorprendente tu relato.

    Un saludo

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    1. Me alegro de haberte sorprendido de nuevo, Conxita. Muchas gracias por el comentario.
      Excelente lectura la tuya.
      Un saludo.

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  10. Vaya... no me esperaba ese final Federico, me ha parecido buenisimo, brutal!!
    Saludos :))

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    1. Qué bueno haber logrado eso, Virginia :)
      Gracias por la visita y el comentario.
      Un saludo!

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  11. Algunos juegos son peligrosos...

    Estupendo final, Federico. Muy bueno!!

    Abrazo.

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    1. Muchas gracias por el comentario, Julia!

      Abrazo grande.

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  12. ¿Que sintió Amanda al ver a Lucas muerto a sus pies, por su propuesta de dispararle? ¿Sabía que esto ocurriría?... Ella sentía, su coraza es de titanio, pero no su interior, podía disfrutar del sol en su rostro y sonreía...
    Un relato sorprendente e impactante que me genera preguntas, inquietudes... ¿Cuando nos volvemos inmunes al dolor propio, de igual modo nos desentendemos del sufrimiento ajeno?
    Un micro genial, sello Rivolta.
    ¡Abrazo, Amigo de las Letras!

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    1. Con tantas preguntas profundas, yo también quedo con dudas frente a este relato.
      Muchas gracias por tu reflexiva lectura y comentario, amigo de las letras.
      ¡Abrazo, Edgar!

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  13. Pobre Amanda, que por demostrar su poder, perdió el amor que parecía el verdadero. Se puede ser a prueba de balas, pero difícilmente a prueba del dolor. Breve pero intenso señor!

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    1. Excelente lectura la tuya, Miguel Ángel.
      Gracias por el comentario!

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  14. Una tierna paradoja... o, ¿acaso lo hizo con alevosía...?
    Me encantó :)

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    1. Creo que fue una paradoja lo de ella. Aunque tal vez fue con alevosía y yo creí otra cosa porque no comprendo nada de mujeres.
      Me alegra que te haya gustado, Diana :)

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  15. Maravilloso relato Federico, es prudente reflexionar que aunque pensemos que nuestras acciones no lastimarán a quienes se creen fuertes, al final lo haremos e irremediablemente nos lastimaremos a nosotros mismos. Saludos Federico!! Felicidades Maestro!!

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    1. Muchísimas gracias, Carlos! Así es, sucede que entre ser fuerte y querer ser frío para dejar de sufrir, hay una gran diferencia.
      Un abrazo.

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  16. Hola Federico, me pareció muy bueno tu relato, sentí que Amanda se hizo tan fuerte que las acciones de Lucas en su contra ya no la afectaban y recaían sobre él mismo.
    Te envío saludos.

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    1. Me alegro mucho de que así te haya parecido, Mónica.
      Así es, lo del balazo es una metáfora de todos los daños que Lucas pudo haberle hecho. No sé si su fría fortaleza sea algo bueno.
      Te agradezo el comentario.
      Saludos!

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  17. Un micro lleno de significado, un significado mucho más extenso que el propio texto. Una reflexión potente e impactante en su final. Una mujer tantas veces dañada, que se ha convertido en un ser inmune metafóricamente de titanio, a quien ya nada le afecta, pero no solo sus sentimientos o emociones se han vuelto de titanio, sino también su carácter, su persona, y sin darse cuenta, hace daño a los demás, convirtiéndose en uno de esos que tanto daño le hicieron a ella.
    Un saludo, Amigo de Letras.

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    1. Excelente lectura la tuya, Ricardo!!
      Me alegro que te haya parecido así, amigo de las letras. Gracias por el comentario.
      Un abrazo.

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  18. Saludos Federico, que final tan inesperado y crudo, se me heló la piel. Duro relato. Éxitos y bendiciones!

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    1. Muchas gracias por tu visita y comentario, Mery.
      Me alegra haberte helado la piel con mi relato. ¿Acaso se te puso como el titanio?
      Saludos!

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    2. Saludos, muchas gracias a ti, muy buenos tus relatos. Jaja, no de titanio, se me heló de dolor por Lucas. La verdad que es un relato sorprendente porque yo me sumergí en él desde el principio por lo incisivo de Amanda en su solicitud y me llene de expectación y cuando llegó el final me quedé fría, no estaba entre mis expectativas. Es un duro pero atrapante relato, te felicito, gracias por compartirlo. Éxitos y bendiciones!

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  19. Maravilloso, Federico. El final inesperado y como siempre, escrito con maestría y genialidad. Enhorabuena. Besos y un abrazo

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    1. Muchísimas gracias por las palabras, Mercedes :)
      Besos!

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  20. Queriendo protegerse ellos se convirtió en una más. Es un círculo recurrente en cualquier ámbito de la vida. Un corto muy contundente y que invita a reflexionar.

    Un saludo!

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    1. Excelente lectura la tuya, amigo.
      Muchas gracias por el comentario, Santiago.
      Abrazo!

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  21. ¡Que desgraciada! Pobre lucas. Pero era de imaginarse. Por algo dicen "nunca confíes en una mujer". ;-).

    Como siempre son encantadores tus relatos. Deja sigo... ¡saludos!

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    1. Pero hay que confiar alguna vez, no es bueno volverse de titanio.
      Muchas gracias por las palabras, Sofía!
      Saludos :)

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