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viernes, 15 de mayo de 2015

LA FÁBRICA DE SUEÑOS




El mundo se dividió en dos. Antoine miraba a su alrededor mientras viajaba en tren al trabajo. La diferencia entre los pasajeros que se habían hecho el tratamiento y los que no, era evidente. En el atestado vagón las personas tenían ya sea unas enormes sonrisas, o bien unas caras largas y depresivas; iguales a la suya.

“Dibújese una sonrisa. Deshágase de sus deseos imposibles. Disfrute de su vida al máximo convirtiéndola en su nuevo sueño”

Por todas partes se leía aquella publicidad; la Fábrica de sueños era un éxito.

Al principio hubo resistencia, no todos deseaban que le borrasen sus sentimientos, preferían aferrarse a la nostalgia y a los logros más efímeros. Con el tiempo, hasta los más escépticos notaron que aquellos que se sometían al tratamiento vivían más felices, mientras ellos seguían suspirando en los rincones por sus objetivos inconclusos.

– El sábado me haré la intervención – dijo Pierre en la oficina.

– No lo hagas – dijo Antoine.

– Ya lo he decidido. El lunes regresaré como un hombre renovado.

– ¿Qué sucederá con tus aviones? – preguntó Jacqueline.

La vista de Pierre se perdió en el vacío:

– Antes de irme, pasaré todo el día mirándolos; disfrutándolos por última vez.

De joven, Pierre reprobó el examen de admisión para convertirse en piloto, y lo más cerca que pudo estar de realizar ese sueño fue armando y coleccionando aviones a escala. Una noche en la Fábrica de sueños bastó para que le borraran el interés por sus pequeñas réplicas. Cientos de modelos de plástico y otros tantos de madera terminaron en grandes bolsas negras directo a la basura. Ya no significaban nada para él, le habían inyectado un nuevo deseo: ser un empleado administrativo en una enorme empresa sin rostro. Ese sueño era mucho más fácil de cumplirse, de hecho ya lo había alcanzado, pues desde hacía doce años trabajaba en un pequeño cubículo como uno de los encargados de parametrizar las divergencias. Todos decían que parametrizar las divergencias era el trabajo más aburrido que pudiera existir, pero para Pierre esa tarea se convirtió en el objeto de su felicidad.

Ese lunes, cuando regresó a la oficina, era evidente que se había hecho el tratamiento. Apareció con una sonrisa que sus compañeros lo creían incapaz de gesticular. Muchos más quedaron entonces convencidos de la efectividad de la Fábrica de sueños, sin embargo Antoine seguía reticente a someterse al tratamiento; él no veía más que sonrisas vacías en los rostros de los que habían pasado por allí, y estaba convencido de que había algo faltante en sus miradas.

Antoine también parametrizaba divergencias en la empresa. Trabajaba en el pequeño cubículo F7, junto al de Pierre y al de Jacqueline, y sabía que era cuestión de tiempo para que ella también deseara visitar la empresa de la que todos hablaban.

– No lo hagas – le dijo –, observa a los que lo hicieron. Cuando uno sonríe de verdad, se le nota también en los ojos, no solo en la boca.

Ella se quedaba pensando, pero cada día que pasaba estaba más convencida.

Antoine estuvo enamorado en secreto de Jacqueline durante años, amaba su pasión por el cine y la poesía. No podía quitarle la vista de encima cada vez que apoyaba su rodilla en el escritorio para sacar los cuadernos que tenía en la repisa. Un pie de puntillas en el suelo mientras la otra pierna se abría hacia un lado mostrando unas exquisitas medias de red y destacando sus caderas. Él la contemplaba cautivado; a su alrededor, decenas de cajoneras metálicas estallaban cubriendo la oficina de papeles.

Los cuadernos estaban repletos de poemas que ella misma escribía en los momentos libres y, aunque cada rima era peor que la anterior, las mostraba orgullosa a sus compañeros de trabajo. Pero él se desenamoró de ella luego de que se sometiera al tratamiento que ofrecía la Fábrica de sueños.

– Debes intentarlo tú también, Antoine. Al fin logro cumplir mis sueños.

Él seguía convencido de que la Fábrica de sueños no era más que una pesadilla. Ver la repisa vacía de Jacqueline le provocaba dolores en el pecho; extrañaba a esos cuadernos coloridos y a esa mirada cargada de ilusión que ella ponía cuando los leía en voz alta.

Una noche, Antoine decidió visitar el lugar culpable de que su mejor amigo y el amor de su vida no fuesen los de antes. Ingresó diciendo que se iba a someter al tratamiento; una vez allí, se dirigió a la oficina central escondiéndose de las cámaras mientras atravesaba los largos pasillos.

– ¡Alto! – dijo un guardia –. Esta es una zona restringida.

– Vengo a que me borren los sueños y a que me hagan desear ser guardia de seguridad – dijo Antoine – ¿Le parece una buena idea?

El guardia sonrió con ojos vacíos, entonces Antoine aprovechó la distracción para golpearlo en el rostro dejándolo inconsciente.

Siguió su camino hacia la oficina en la que se almacenaban los pequeños sueños sintéticos que se inyectaban a los pacientes. No había nadie allí en ese momento, por lo que se dispuso a romper los ordenadores con sus propias manos y pies.

La alarma comenzó a sonar y las luces blancas se apagaron dando lugar a unas rojas, de pronto apareció un científico de anteojos:

– ¿Qué cree que está haciendo? – le gritó.

– Lo que ustedes hacen aquí es una abominación, solo reparten falsas alegrías – dijo Antoine –. Este es mi sueño: destruir este lugar para que la gente vuelva a soñar a lo grande. ¿Qué importa si alguien no logra sus objetivos?, ilusionarse y desilusionarse son partes de la vida. Podrán detenerme, pero vendrán otros como yo; ya lo verán.

Cuatro guardias ingresaron y lo sujetaron mientras él seguía golpeando los ordenadores.

Antoine destruyó muchos sueños sintéticos que estaban allí almacenados, y debieron pasar varios meses para que los expertos pudieran sustituirlos. Sin embargo, hubo unos pocos archivos que no fueron destruidos. Entre los que se salvaron estaba nada menos que el sueño de ser el encargado de parametrizar las divergencias en una enorme empresa sin rostro.

A la mañana siguiente Antoine regresó a su trabajo. Pierre y Jacqueline aplaudieron contentos cuando lo vieron saludar a todos con una sonrisa renovada y vacía.


51 comentarios:

  1. Extraordinario relato, Federico. Un contenido tan potente como su forma.
    Me ha encantado. A veces somos nosotros mismos quienes nos manipulamos mentalmente para sonreir ante una situación no deseada y luchamos por olvidar nuestros verdaderos sueños, por creer que son imposibles de alcanzar. Todo un tema en el que pensar.
    Abrazo, Amigo de las Letras.

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    1. Te agradezco las palabras, amigo de las letras. Me alegra saber que te gustó mi cuento (una alegría real, no una de las que impone la Fábrica de sueños).
      En cuanto a las reflexiones que pueden salir del relato, preferí que cada uno tenga las suyas; muy interesante tu comentario.
      Abrazo, Edgar!

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    2. Federico podrías hacer la historia completa ;) es un gran cuento pero podría llegar a ser un éxito ;;;)

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    3. No tenía pensado desarrollarlo más pero si llego a hacerlo, te aviso (si es que antes me dices quién eres) ;)
      Me alegra que te haya parecido así.
      ¡Gracias por tu comentario!

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  2. Excelente relato. Para disfrutar después de un agotador día de trabajo. Muy bueno Federico. :)

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    1. Me alegra que lo hayas disfrutado, Marybel :)
      Espero que no te rindas y te entregues a la Fábrica de los sueños como Jacqueline.
      Muchas gracias por dejar tu comentario.

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  3. Grandioso, Federico!, me atrapaste en este relato, hay una fuerte critica a la mediocridad, y ademas al ridiculo sentido de pertenencia que adquieren los que la practican. Excelente, un Abrazo! P.D. Me da la impresion de que este relato se vincula con un anterior, (por el cubiculo)

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    1. Muchas gracias, Víctor.
      Has acertado!
      En Los hombres de blanco y en Criaturas de la A a la Z, aparecen cubículos F7. Aunque se trate de diferentes empresas, al parecer hay una especie de maldición en ese sitio. En el ajedrez, los peones en F2 y en F7 son los más débiles al incio de la partida porque solo los defiende el rey...; o tal vez el F7 sea por otra cosa :)
      Abrazo!

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  4. Excelente relato Federico. De los que hacen reflexionar.
    Si lo miras egoistamente, en ocasiones seria una solución para borrar nuestros sueños imposibles que nos crean dolor, y abrazar los cotidianos y alcanzables gracias a una simple operación.
    Seria una felicidad irreal, pero.......
    Un saludo

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    1. Gracias por las palabras, Oscar.
      Muy interesante tu reflexión; la Fábrica de sueños puede evitar mucho sufrimiento, aunque ese "pero..." tiene mucho peso.
      Un saludo!

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  5. ¿Qué sería de nuestras vidas sin sueños que alcanzar? Pues como bien dices en tu relato, ojos vacíos con sonrisas vacías. Una buena reflexión. Yo personalmente prefiero soñar con estanterías llenas de libros con mi nombre impreso. Genial relato. Un abrazo.

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    1. Un muy lindo sueño, María. Espero que se te cumpla.
      El tema es no dejar de soñar, luchar y disfrutar en el camino.
      Gracias por el comentario. Abrazo.

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  6. Me ha gustado mucho Federico.

    Reducir los sueños a pequeñas mediocridades que se pueden conseguir, ¡que duro!, Una parte de la grandeza de los sueños consiste en dar pequeños pasos, constantes para alcanzarlos, no rendirse, disfrutar por el camino y en esa terrible "Fábrica de sueños", los anulan, los sustituyen y convierten en pobres sucedáneos de sueños, eso sí dibujado con una perfecta sonrisa seguramente implantada con cirugía estética.

    Muy buen relato y la crítica que subyace, el poder de los sueños es el que ha hecho grande a la humanidad, nos hace avanzar y ser felices aunque cueste.

    Saludos

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    1. Muy bueno tu comentario, Conxita. Me gustó lo de la cirugía estética; es una posibilidad de que así obtengan esas sonrisas perfectas.
      Me alegro de que te haya gustado mi cuento y te agradezco la reflexiva lectura.
      Saludos.

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  7. Borrar los sueños para no sufrir... Triste elección. Y lo más triste de tu magnífico relato, es que aquel que luchó por salvar los sueños de los demás, es el que ha acabado con una sonrisa vacía en sus labios. Me pregunto si habría alguien capaz de someterse a tal intervención... Aunque, no sé porqué, me da la sensación de que alguno habría.

    Muy bueno. Me ha encantado tu modo de explicarnos la historia, aunque eso no es una novedad, jeje, siempre me gustan :D

    ¡Un abrazo!

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    1. Antoine es un héroe igual, tuvo un final triste porque le tocó aparecer en un relato mío.
      Es una buena pregunta la tuya, yo creo que muchos se verían tentados a hacerlo.
      Me alegro mucho de que te haya gustado :)
      Nos seguimos leyendo.
      Abrazo, Carmen!

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  8. ¡¡¡¡Al más puro estilo Rivolta!!!! Buenísimo. ¿Estás creando un universo? ¿Lo llamarás Rivolta? O quizá, ¿tu vives en esa dimensión? ¿Parametrizas divergencias en el cubículo F7? Es alucinante, Federico. Un fuerte abrazo (tengo una sonrisa de oreja a oreja pero, ojo, es natural así que gracias). Un placer leerte siempre y un abrazo muy fuerte

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    1. Estoy comenzando a creer que vivo en esa dimensión.
      Me alegro de que te haya gustado, Ana Lía.
      Muchas gracias por el comentario.
      Abrazo grande.

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  9. Tan real como la vida misma. Me encantó!

    Un gusto leerte :)

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    1. Un gusto que hayas leído mi cuento y que te haya gustado, Ana K.
      Gracias por el comentario :)

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  10. ¡Me poso a tus pies Federico! ¡Otro gran relato!

    Hay muchas "fábricas de sueños" hoy en día, léase: fútbol, Gran hermano, debates insulsos e insultantes a la inteligencia... Fábricas de "pesadillas" que nos mantienen congelados en la nevera del poder.

    ¡Un abrazo maestro!

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    1. Hasta en los comentarios se nota tu poesía.
      Muchas gracias por las palabras, amigo poeta. Todos ejemplos acertados los que pusiste.
      ¡Abrazo grande!

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  11. Un gran relato. Antoine acaba sucumbiendo al sistema pero será feliz. Si toda una sociedad quiere lanzarse al abismo´, ¿cómo lo podemos evitar?
    Podría ser este el argumento de una película de ciencia-ficción.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias por el comentario, Josep. Excelente pregunta. Ojalá Antoine sea feliz de verdad.
      Te invitaré a la avant premiere cuando salga la película ;)
      Abrazo.

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  12. Genial! Siempre tan oscuro como se puede, Fede. Realmente no se si se puede ser sinteticamente feliz, pero estoy seguro que la mayoria de las "fuentes de la felicidad" son falsas. Neto como siempre

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    1. Así es, Zequi; son todas una gran mentira.
      Muchas gracias por el comentario, amigo.
      Abrazo!

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  13. Me encanta como escribes, tienes un don para escribir cuentos de terror y misterio, veo que te gusta ese género. Abrazos desde NY. Ya me voy a dormir, para soñar sueños sintéticos.

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    1. Muchísimas gracias por las palabras, me alegro mucho por ello.
      Es mi género preferido, y es por lo general lo que me sale escribir; además de eso, me gusta pensar que cuento una historia que está presente más allá del género.
      Dulces y sintéticos sueños, Hilda.

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  14. Un mundo perfecto, sin llantos, sin gritos, un mundo en el que todo brilla como el plástico, en el que todo y todos estamos controlados, cada individuo una misión, con la seguridad de que la rebelión forma parte del pasado... Da miedo, ¿verdad? Algún aspecto de esta pesadilla ya recorre nuestras calles, jóvenes eternos con miradas vacías, sin sueños, dejando el tiempo pasar, rendidos al fin.
    Sin duda la pasión es el motor más eficiente para mover las cosas y es lo que nos mueve a los sufridos escritores anónimos, ¿de qué otra forma continuaríamos luchando sin desistir por nuestro casi utópico sueño?
    Gracias por compartirlo con nosotros.
    Si os apetece, os ofrezco la lectura de Luquita, podeis acceder a él a través de mi blog:
    http://cristinatironi.blogspot.com.es
    y no olvideis dejarme vuestros comentarios, siempre serán bien recibidos.

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    1. Es cierto, es escalofriante pensar en lo mucho que se parece a la realidad. Muy bueno tu análisis y tu reflexión.
      Te agradezco mucho el comentario y la invitación, Cristina.
      Un saludo!

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  15. Te superas a ti mismo Federico. Es un relato tan bueno que no soy capaz de añadir nada más.
    Un abrazo

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    1. Has dicho más que suficiente para darme una pequeña alegría.
      Abrazo, Yolanda!

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  16. Parece que te has paseado con mucha atencion por las calles de la vida, y te has adelantado o has tenido una revelacion del futuro inmediato, ese que nos esta implantando sueños absurdos y vacios sin sentimientos y sin amor, realidades cercanas y dificiles de evadir, cada vez son menos los Antoine, nos dejamos seducir tan facilmente....

    El tuyo no es un talento aprendido ni cosechado, te sale de lo profundo del ser, tienes muchas vidas experimentadas y una sensibilidad "Oscura" (por hacerle honor al nombre de tu pagina) para materializar tu arte y atraparnos en la fabrica de tus mas honestos sueños.

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    1. Te agradezco mucho las palabras, Harolina.
      Es un placer contar con tu reflexiva lectura y opinión.
      Espero que sigas perteneciendo al equipo de Antoine y que todos tus sueños se cumplan.

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    2. Amen, lo mismo espero de ti y deseo para ti. Gracias por compartir tu talento

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    1. Te lo agradezco, amigo!
      Abrazo grande, Richard.

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  18. Muy al estilo Matrix.
    ¿No es así como vivimos?
    Creemos ser los dueños de nuestro destino, pero es una falsa ilusión, donde nos dicen que hacer, que pensar y como actuar. Nos controlan con una sutiliza que ni la percibimos y aún no hemos despertado.
    Muy buen relato, impecable.
    Me encantó.

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    1. Gracias, Lucía!
      Así es; cosas como estas suceden en realidad, solo que en forma más disimulada.
      Un abrazo, amiga.

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  19. Muy bueno Federico... como siempre! Un saludo

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    1. Muchas gracias por las palabras, Angélica!
      Un saludo.

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  20. Como dice Ana, al más puro estilo Rivolta. Creo que tus relatos distópicos son de los que más me gustan, por su extremada originalidad, imaginación e ingenio. Un mundo perfecto, repleto de ''marionetas'' controladas por unos sueños falsos implantados, como si fuera una empresa de botox, solo que tú vas más allá. A la vez esto nos lleva a reflexionar, porque nos borran nuestros verdaderos sueños y nos instalan nuevos que realmente no se desean, logrando así ser felices plenamente, pero ¿eso no nos quita nuestra esencia? ¿No borra lo que somos en realidad?
    Un saludo, Federico.

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    1. Estos relatos me dejan más preguntas que respuestas.
      Me alegra mucho saber que lo disfrutaste, Ricardo. Excelentes reflexiones las tuyas.
      Te mando un saludo, y recuerda mantener tu esencia.

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  21. Lo que más me gusto fue la ironía.
    saludos, felices fiestas

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    1. Me alegra que te haya gustado, Gabriela.
      Te mando un saludo y un deseo no irónico de que tengas unas felices fiestas.

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  22. Me encantò leer un relato tan! interesante.

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    1. Me alegro mucho, Raquel; y no es una alegría sintética como la de Antoine.

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  23. Muy bueno, lo voy a pedir prestado para analizarlo con mis alumnos :)

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    1. Con mucho gusto te lo presto, Carolina :)
      Gracias por la visita y el comentario.

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  24. Uy Federico, éste si se me fue bastante terrorífico y triste...

    Pobre Antonie, le quitaron sus sueños, su amor, sus amigos...

    Yo podría sobrevivir sin amigos y sin amor, pero no sin sueños.

    ¡Saludos!

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    1. Me parece que sin sueños se pierde todo lo demás.
      Gracias por el comentario, Tere.
      Saludos, y jamás te quedes sin sueños.

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